
Lo primero que llama la atención al mirar la oficina de Jeanette Betancourt son los muñecos de los personajes de Plaza Sésamo. Elmo, Beto, Archibaldo y sus amigos ocupan el espacio de trabajo de quien es la Vicepresidenta de Impacto Social de Sesame Workshop, la organización sin fines de lucro que está detrás de la producción de la reconocida serie infantil que se transmite desde 1969.
Durante sus casi 5,000 episodios, Plaza Sésamo se ha enfocado en el entretenimiento y la educación de los niños en edad preescolar. Sesame Workshop, una iniciativa que opera en más de 150 países, ha ayudado a los niños más vulnerables a través de contenido educativo y programas que generan diferencias en su bienestar.
Algunos de los mensajes de salud pública para niños y adultos que ha desarrollado la organización han estado dirigidos a promover la vacunación para prevenir contraer sarampión o la influenza. De hecho, Big Bird –uno de los personajes de la serie– se puso una de estas vacunas en uno de los episodios del programa en 1972.
En 2021, cuando las vacunas contra el COVID-19 estuvieron disponibles, Sesame Workshop sabía el rol que tenía en estimular a las personas a vacunarse a través de las emisiones de Plaza Sésamo. Tenían dos preocupaciones más importantes: uno era que la pandemia había afectado a Estados Unidos más que otras crisis de salud pública en el pasado, y otro era que las campañas de desinformación respecto a las vacunas estaban generando dudas en algunos grupos de la población, con gran repercusión en los latinos.
Una encuesta realizada por Voto Latino en abril de 2021, revelaba que poco más de 50% de los latinos no vacunados pensaban que la vacuna no era segura. Lo más alarmante era que la cifra subía a 67% entre los latinos que hablaban principalmente español. A su vez, una investigación del grupo First Draft, publicada en diciembre de 2021, reportó entre sus hallazgos que una práctica de discriminación médica a los latinos y la falta de acceso a la atención sanitaria podrían haber sido detonantes de dudas y desconfianza sobre las vacunas.
Por otra parte, un estudio de Nielsen publicado en septiembre de ese mismo año indicaba que los hispanos en el país representaban una “víctima perfecta de la desinformación” debido al uso de las redes sociales como fuente de información. De acuerdo con Nielsen, los latinos tenían 57% más de probabilidades que los no hispanos de usar las redes sociales como fuente principal para informarse.
La desinformación en línea ya es un problema en inglés, pero es peor en español por lo que el contenido es menos probable a que sea revisado y corregido por muchas de las plataformas de redes sociales. Esto se intensifica por el hecho que, según expertos, los latinos favorecen más que otros grupos redes sociales como Meta —que en 2018 admitió fallas en su moderación de contenido para el caso de los hechos violentos en Myanmar— o plataformas como WhatsApp, que no contempla mecanismos propios de verificación de los acontecimientos y moderación de contenido.
Una encuesta divulgada en noviembre de 2022 por el Centro de Política y Redes Sociales de la Universidad de Nueva York concluyó que los latinos eran más propensos que los blancos no hispanos a usar WhatsApp como herramienta de información (53 % frente a 14 %). También, mientras 53 % de los latinos dijeron confiar mucho en las redes sociales para informarse sobre el COVID-19, en los blancos no hispanos el porcentaje fue 34%. Fue en este entorno que Sesame Street decidió crear contenido bilingüe para apoyar la vacunación contra COVID-19.

Combatir la desinformación con entretenimiento
Fomentar la vacunación contra el COVID-19 era la continuación natural del trabajo que Sesame Workshop venía realizando desde el inicio de la pandemia. En Plaza Sésamo se pudieron ver segmentos explicando la importancia de quedarse en casa y cantando canciones sobre el lavado de manos. Ellos también desarrollaron segmentos en los que los diferentes personajes de la serie se vacunaban.



